La escena se repite una y otra vez, incluso, muchas veces, alentada desde el escenario. Pero esta vez me dejó sólo de llamar la atención para empezar hincharme las pelotas.
Situémonos: viene esa banda que tanto te gusta, esa que gira siempre por el primer mundo, pero que rara vez se digna a bajar a Sudamérica para decir "Ustedes son el mejor público del mundo!". Entonces vos vas, pagás la fortuna que se le ocurre cobrar al organizador del concierto más el plus que cobra Ticketek, pero pagás, porque es esa puta banda que nunca viene, que siempre amagó, a la que el líder se le está por morir de viejo o de una sobredosis. No podés faltar.
Entonces sale la banda, explota la gente y vos los tenés ahí, más cerca o más lejos, pero ahí mismo, compartiendo el mismo espacio que vos... Estás escuchando las notas directamente desde su guitarra o micrófono, sin discos ni televisores de por medio. Un placer. Esperaste por esto mucho tiempo.

Y ahí estás vos, salame, filmando con tu celular.

Justo delante mío, y cada vez que alzás el aparato para registrar una canción que cuando la veas no se va a distinguir nada, porque tu celular es bien pedorro, me tapás, te ponés entre mis ojos y el escenario. Yo quería ver a Noel Gallagher en directo y no a través de la pantallita de mierda esa. Y ahí estuviste vos, pequeña adolescente con teléfono, para molestarme.
Nada más me importaba, porque los empujones, el sudor ajeno y los olores corporales son parte de cualquier recital desde siempre.
Sin necesidad de ver ninguna grabación de celular recordé cuando fui a mi primer show de rock, a los 14, y pude ver al Attaque 77 que sonaba siempre en los discos. Y sigo recordando a Pearl Jam, Aerosmith, Slash, U2, Soda Stereo, Bulldog y hasta a Superuva... Sin videos chotos ni fotos pedorras.

Qué habrás hecho después con ese video? Lo habrás visto? Te habrás dado cuenta qué tema sonaba desde ese parlantito saturado y esa mancha de luces que, se supone, era el escenario?

Yo sigo apostando a la memoria, a recordar cómo fue y qué provocó en mí el sonido vivo, crudo, sin intermediarios.
Tal vez tape a alguien con mi cabeza, pero esa es otra cuestión.